Madrid — En un contexto de máxima tensión internacional marcado por los recientes bombardeos de Estados Unidos sobre Caracas y la inestabilidad del gobierno de Nicolás Maduro, Pablo Iglesias ha reaparecido con un mensaje contundente dirigido directamente a la Moncloa. Desde su editorial en Canal Red, el exvicepresidente del Gobierno ha lanzado una severa advertencia a Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero: la caída del chavismo podría suponer no solo un cambio geopolítico, sino el inicio de un calvario judicial para ambos dirigentes españoles.

El factor Zapatero y la «trampa» de la caída

Según el análisis de Iglesias, la estrecha vinculación que el expresidente Zapatero ha mantenido con el gobierno de Maduro en calidad de mediador, y el respaldo tácito que el ejecutivo de Sánchez ha mantenido en ciertas etapas, se convertirían en un arma de doble filo si la oposición venezolana —respaldada por la administración Trump— toma el poder.

«Si cae Maduro, no penséis que esto acaba ahí», ha señalado Iglesias, sugiriendo que una nueva administración en Venezuela abriría las alfombras para investigar todas las conexiones internacionales del chavismo. «Podéis acabar en la cárcel», sentenció, aludiendo a que los nuevos poderes no dudarían en procesar a quienes consideren “cómplices” del régimen saliente.

Críticas a la inacción del Gobierno ante los bombardeos

La advertencia de Iglesias no solo se centra en el futuro judicial, sino que también carga contra la actual postura del Ministerio de Exteriores. Para el fundador de Podemos, la reacción del Gobierno de España ante los ataques aéreos estadounidenses ha sido «tibia» y «vergonzosa». Iglesias acusa a Sánchez de ponerse de perfil ante lo que califica como una agresión imperialista, quizás en un intento de salvar los muebles ante un inminente cambio de ciclo en Washington y Caracas.

Sin embargo, para Iglesias, este cálculo es erróneo. En su opinión, la derecha internacional no perdonará los años de “tibieza” y colaboración. La tesis es clara: con Maduro fuera de la ecuación, el “escudo” diplomático desaparece, dejando a Zapatero —y por extensión a Sánchez— expuestos a posibles represalias legales impulsadas por tribunales internacionales o por la nueva justicia venezolana.