MADRID. — La tensión diplomática ha escalado este martes con la decisión del Gobierno de España de convocar al embajador de la República Islámica de Irán en Madrid, Reza Zabib. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha dado este paso para trasladar verbal y formalmente su absoluta repulsa por la violenta respuesta que las autoridades iraníes están dando a las manifestaciones pacíficas que sacuden el país desde hace días.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado la convocatoria a primera hora de la mañana. Según ha explicado el jefe de la diplomacia española, el objetivo de la reunión es expresar el rechazo frontal de España a lo que ha calificado como un “baño de sangre” contra la población civil. El mensaje que recibirá el representante diplomático iraní será inequívoco: España exige el respeto inmediato a los derechos fundamentales de la ciudadanía.

Durante su intervención en Catalunya Ràdio, Albares ha detallado que la convocatoria servirá para exigir al régimen de Teherán que garantice “el derecho de manifestación y la libertad de expresión de todos los iraníes”. La preocupación en el seno del Ejecutivo es máxima ante las informaciones que llegan desde el país persa, donde las movilizaciones antigubernamentales han sido sofocadas con una dura represión policial.

Además de la condena por la violencia física, el Gobierno español ha puesto sobre la mesa una serie de exigencias concretas. En primer lugar, se reclama el fin inmediato de las detenciones arbitrarias de manifestantes. En segundo lugar, España urge a las autoridades iraníes a restablecer las comunicaciones con el exterior, exigiendo específicamente el desbloqueo de internet, una herramienta vital que ha sido restringida para controlar el flujo de información y la organización de las protestas.

Esta acción diplomática refuerza la postura que el Ministerio ya adelantó el pasado lunes a través de un comunicado oficial. En dicho texto, el departamento de Albares ya advertía de que la violencia “debe cesar” y reiteraba que la Embajada de España en Teherán permanece plenamente operativa para dar asistencia a la colonia española residente en el país, con la que se mantiene un contacto constante.

La convocatoria de un embajador es una de las herramientas de protesta diplomática más formales que posee un Estado para mostrar su descontento con las acciones de otro país. Con este gesto, Madrid se alinea con la defensa de los derechos humanos y eleva el tono ante la crisis interna que atraviesa Irán.